29 May 2014

EL LEGADO DE LA ESTUPIDEZ

    Nuestro compañero socorrista Pablo Sánchez nos ha puesto al día sobre una práctica que al parecer está comenzando a extenderse entre los más jóvenes: El legado de Tibu

    Por lo que hemos visto y leído, lo que comenzó como una “original idea” con el ánimo de recaudar fondos para una causa, ha pasado a convertirse en un viral entre los jóvenes.

    La cuestión que nos preocupa, como siempre, es la facilidad con la que se extiende un hábito que puede ser perjudicial o que encierra cierto riesgo. En principio podría parecer un juicio exagerado o demasiado precavido el nuestro, pero el incremento anual de accidentes en el medio acuático por desgracia nos llena de razón. La combinación es explosiva y no hace falta más que acercar el mechero para que “explote”:

    juventud + “fiesta” + reto + espacio acuático natural = ACCIDENTE

     

    Una cuestión es bañarse en un entorno acuático en época estival con las debidas precauciones, y otra muy distinta es hacerlo cuando el agua está demasiado fría y el cuerpo no está ni de lejos preparado para introducirse en el agua, provocando un cambio brusco de temperatura que puede derivar finalmente hacia un fatal accidente.

     

    Deseamos que esta moda sea pasajera y se diluya sin calar en la población más joven, porque a un escaso mes de la noche de San Juán, no tiene buena pinta.

     

    Bien pensado, entre los programas de “mira quien se espeta contra el agua saltando desde un trampolín haciendo el imbécil”, el turismo de temporales de este invierno, y los virales de “meterse en el agua vestido como un ñapas porque me graban mis colegas”, lo raro es que no muera más gente todavía.  Los ángeles de la guarda deben estar hasta las trancas de tranquimazín, porque sino no lo entiendo.

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